¿Qué idioma hablo en clase?

Este post, al igual que muchos otros, comienza defraudando a toda aquella gente que piensa que he venido a quejarme porque mis explicaciones no son entendidas en el aula.

La intención de este post es reflexionar sobre las políticas lingüísticas que se llevan hoy en día en las aulas, focalizando la atención en la Comunidad Valenciana, aunque considero que mis reflexiones se pueden extrapolar a cualquier comunidad autónoma que tenga una lengua cooficial.

Así pues, partiendo de lo que he visto en mis años de docencia, estos me han dado para trabajar en la Vega Baja, parte fronteriza de la Comunidad Valenciana con Murcia y en la zona norte de la Plana Alta, zona que empieza a ser próxima a Cataluña. Ambos lugares presentan realidades lingüísticas muy diferentes y medidas lingüísticas muy parecidas, aunque por razones muy totalmente opuestas.

En el caso de las zonas castellanoparlantes, consideran que lo oportuno es impartir todas las clases en castellano, ya que el valenciano no aparece por sus realidades ni se le espera.

En las zonas valencianoparlantes, se suele apostar por una enseñanza en valenciano, esta radica en dos bases. No quiero que se pierda el valenciano y tengo miedo a que por la globalización se deje de hablar en valenciano. Esto seguramente también se podría extrapolar a otras lenguas cooficiales.

En mi opinión esto debería ser al revés. ¿Su realidad fuera de las aulas no es que se encuentra con esa lengua? pues trabaja la otra que seguramente sea la que más dificultades le de fuera de la escuela para hablarla. Eso implica que la lengua predominante tenga que estar reducida solo al área de castellano o valenciano? En mi opinión no, pero, las otras lenguas deberían ser las que mayor peso tuvieran dentro del aula.

Pero, ¿realmente es la solución? si yo “obligo” a mi alumnado a dar todos los contenidos en valenciano/castellano ¿traerá como consecuencia que lo hablen fuera de las aulas? Yo creo que no, es necesario algo más. Por mucho que la hable en el colegio, si fuera, me encuentro que en mi casa hablan la lengua predominante, en las tiendas todo esta puesto con la lengua predominante y toda esa sociedad habla en esa lengua predominante, pues seguramente, yo hablaré esa lengua predominante.

Entonces, ¿cómo puedo hacer para combatir todo eso? Bajo mi punto de vista, las escuelas deben enseñar a valorar esa riqueza cultural. Eso conlleva un gran, y complicado, esfuerzo. Por partes, en mi caso, yo ese amor hacia la lengua lo encuentro a raíz de viajar, yendo a lugares donde sí se valora más su lengua propia y en consecuencia, está más presente en la sociedad. Todo ello me hace preguntar que porque en mi tierra, generalmente, eso no se hace.

Esta, es mi experiencia, puede ser más o menos comprensibles, pero lo que a mí me hizo cambiar en cierta media el “chip” fueron vivencias, no palabras.

Así pues, el verdadero y tremendamente difícil, problema viene cuando en la escuela tenemos que enseñar a valorar este idioma. Digo que es tremendamente difícil porque siempre he defendido que la docencia no debe inculcar ideas, sino dar las herramientas para que cada uno siga unos ideales u otros. Por lo tanto, aunque yo diera, de forma objetiva y neutra los contenidos para que una persona razonable pudiera entender que una lengua propia es algo que se debe valorar, seguramente no sería suficiente, ya que ese sentimiento no se adquirirá con teoría, sino con vivencias, de ahí la dificultad.

En el caso de lenguas predominantes como el castellano, esto supone un menor problema, puesto que la lengua, por la globalización no sufre peligro, o al menos en lo que a corto plazo se refiere. En lenguas cooficiales como el valenciano sí, ya que el no saber fomentar que la lengua se reproduzca y se use, acabará desencadenando que esta desaparezca.

Como conclusión, quiero destacar que la intención de este post es visibilizar el hecho de que el problema, bajo mi punto de vista, no reside en que política lingüística se lleva a cabo en un colegio u en otro y cuanto tiempo de la docencia se hace en una lengua o en otra cosa la cual también es importante. El problema realmente está en no ser capaces de hacer ver al alumnado, con sus ojos y sus ideales, la importancia de tener y cuidar una lengua.

“Si en la escuela se habla un idioma y en la calle otro, este se acabará perdiendo. Si en la escuela se enseña a valorar ese idioma, no morirá nunca”

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